Carta que se despliega hacia el horizonte mientras vuelas a Mexicali y reconozco una ciudad más vacía pero siempre rutilante con tu nombre
Lara:
No sé cuánto tiempo pase sin vernos y aunque sea el primer día de la ciudad sin ti, quiero desconocer el tiempo y decir que me gustaría esperarte. Esperarte sin mirar los calendarios pero buscando tus sonidos de cabrita en mis tazas de café y la enunciación del sol sobre mi piel. Los momentos bonitos que compartimos y donde conocimos un poco más de nosotros, me brindó un enero muy mágico, más lleno de vida y con mayores certezas y tranquilidad, con sonrisas largas y pausas deliciosas. Sé que una gran parte de mí siempre será tuya y te interpreta con ternura, suavidad y amor. También hay asombro y gratitud por descubrirte. Por eso me gustaría esperarte mientras te escribo mis latidos.
¿Cómo serán estos días, Lara? Me gusta ver mis uñas cada que despierto, cuando tomo café o escribo; hay algo de indescifrable en eso y sé que también esa sensación describe lo que sentimos. Quizá mis uñas con tus trazos describen la vida sinuosa, el sentido o lo absurdo de la vida que aparece en el humo caprichoso de los inciensos. Quizá esto sea una forma de inaugurar otro tacto y deslizarme a través de las latitudes que nos separan para encontrarte luminosa en los atardeceres que te tocan desde Mexicali. Sé que voy a extrañar flotar en tus brazos y ver tu sonrisa, sé que querré fumar cigarritos junto a ti y beber tintos cerquita de tu corazón negro pero creo que podemos compartir y construir algo hermoso.
Me gusta cuando sueño contigo y no quiero perder la delicada suavidad de tu olor a bebé. Sé que en este momento no somos tanto una pareja pero hay una parte de mí que sí te interpreta así porque eres la primera persona con la que quiero compartir mis momentos más cotidianos. Creo que hay algo muy bonito entre nosotros que quiero cuidar y seguir sintiendo contigo. Tienes mi cariño y mi presencia. Mis textos con sus grietas y sus fulgores. Me inspiras, Larissa. Sé que juntos podemos descubrir un mundo con mayor claridad, sanar nuestras fisuras y encontrar un ritmo más acompasado. Agradezco mucho el haber coincidido contigo, el acariciar la tersura de tu carita y tu mirada, el haberme llevado un poquito de tu olor las veces que hemos estado juntitos. Tienes mi cariño y mi lealtad, mis versitos y mis sueños, las lunas desconocidas y su reflejo en tu nombre bonito, Lara.
Ronroneos de cabrita
30 de enero de 2026
Se me escapa el silencio
en los interiores de tu nombre
digo ciudad y apareces:
veleta de los colores morados
digo Laraa y el tráfico, las
voces atadas que venden chinerías a 20
se desenvuelven con otra suavidad
extraño de tu cuello
el delirio vainilla
lo busco en mi traguito
sabor a ron con especias
queda cerrar los ojos
esperar la ola que arrasa
con mis dibujos de mar:
sirenas tuyas y gordas
caritas de cabritas cachetonas
colores desvanecidos en tonos
corales, abrazados
descubro que las cabritas ronronean.